El incendio del 2 y 3 de febrero de 2024 fue categorizado como uno de los desastres más grandes del país en los últimos 30 años. En total, dejó 9.216 hectáreas quemadas en 5 comunas de la Región (Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana y Limache) y se estima que 14.000 hogares resultaron dañados, afectando gravemente a las comunidades locales. Además, varios negocios se vieron afectados, incluyendo aquellos en las zonas turísticas clave de la ciudad, como por ejemplo el Jardín Botánico de Viña del Mar, un lugar emblemático fundado en 1931, que se quemó en más de un 90% de su superficie, dejando intactas solo dos de las casi 400 hectáreas.
Debido a la emergencia, flora y vegetación fueron consumidos por las llamas afectando especies como palmas chilenas, araucarias, tilos, secuoyas, entre otras. Además, en el área habitaban cerca de 50 especies de aves y ejemplares de tortugas de orejas rojas.
Ante esta situación, BASF, empresa con 55 años de presencia en la Región de Valparaíso, decidió contribuir de manera significativa a la recuperación del Jardín Botánico mediante la donación de 30 toneladas de chips de quillay.
El quillay, una especie nativa de Chile con propiedades regenerativas, es parte del portafolio agrícola de BASF. Esta donación tiene como objetivo principal la regeneración de la capa vegetal destruida por el incendio, estabilizando los suelos y fortaleciendo la flora autóctona del jardín. Además, el uso de quillay permite proteger las raíces de las plantas contra enfermedades, reducir la evaporación del agua, y prevenir el crecimiento de malezas, todo lo cual contribuye a la restauración rápida y sostenible del área afectada.
Para guiar el proceso de recuperación del Jardín Botánico, se definieron metas claras, como mejorar la estabilidad de los suelos a lo largo de las 400 hectáreas afectadas, protegiendo de manera efectiva las raíces de árboles y plantas, lo que a su vez prevendrá la erosión, uno de los principales riesgos tras un incendio de esta magnitud.
En paralelo, se busca fomentar el crecimiento de nuevas especies vegetales nativas y fortalecer el desarrollo de las especies ya presentes, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad del jardín. Finalmente, se estableció como meta la disminución de los costos asociados al mantenimiento del jardín, utilizando las propiedades del quillay, un recurso natural nativo.
Resultados Cuantitativos:
Al ser una especie nativa, el quillay se integra fácilmente al ecosistema y forma tierra fértil en poco tiempo, acelerando el proceso de rehabilitación. Los chips donados fueron utilizados como mulch para cubrir las raíces dañadas por el incendio con el fin de fortalecerlas y protegerlas de otros eventos extremos, como las intensas lluvias, o enfermedades causadas por insectos, hongos y bacterias.
La capacidad del quillay para reducir la evaporación ha disminuido los costos de riego y mantenimiento al prevenir el crecimiento de malezas.
El impacto también se extiende a la biodiversidad del jardín, protegiendo y fortaleciendo más de 1.000 especies vegetales.
Este donación aborda la emergencia ambiental y refleja el compromiso de BASF con el desarrollo comunitario de la región, con lo que se avanzará en la rehabilitación de las áreas más frecuentadas por los visitantes, manteniendo esta alianza colaborativa para ayudar al Jardín Botánico en lo que necesite para continuar su restauración.