La Universidad Técnica Federico Santa María (USM), reconocida por su liderazgo en ciencia, tecnología e innovación, presenta al Premio Conecta 2025 la iniciativa PuntoEV, que impulsa la transición hacia una movilidad más limpia, eficiente y accesible. PuntoEV integra estaciones de carga para vehículos eléctricos con energía fotovoltaica, generando un espacio único para la investigación, la docencia y la transferencia tecnológica, al mismo tiempo que reduce las barreras de entrada para la adopción de la electromovilidad en Chile.
En un contexto global que exige reducir emisiones y avanzar hacia la carbono neutralidad, PuntoEV se erige como un modelo de innovación sostenible. En su primera etapa contempla la instalación de estaciones de carga en Casa Central Valparaíso y en el Campus San Joaquín. Cada una cuenta con 40 paneles solares de 500 W, inversores de 20 kW y seis cargadores de 7 kW, integrados en estructuras de madera de manejo sustentable, combinando eficiencia, durabilidad y armonía con el entorno.
El proyecto aprovecha las excepcionales condiciones del país para producir energías renovables, en particular solar. Si bien cerca del 50% de la electricidad generada a mediodía proviene del sol, los peaks de consumo se concentran en la mañana y la noche. PuntoEV propone un modelo sustentable, cargando vehículos con energía fotovoltaica durante el día y evitando recurrir al consumo nocturno, dependiente de combustibles fósiles. Se suma un sistema de carga lenta que prolonga la vida útil de las baterías.
Más que un servicio de carga, PuntoEV es una plataforma de investigación y desarrollo aplicada, liderada por el Centro Avanzado en Ingeniería Eléctrica y Electrónica (AC3E). En sus instalaciones, académicos y estudiantes desarrollan convertidores de potencia de alta eficiencia, sistemas de carga y modelos de diagnóstico de baterías, aportando soluciones a los grandes desafíos técnicos globales de la electromovilidad. Asimismo, el proyecto contribuye a la formación de capital humano, respondiendo a la creciente demanda de técnicos e ingenieros especializados.
La iniciativa representa además un ejemplo de colaboración multisectorial. Su implementación ha sido posible gracias al trabajo conjunto con empresas como RHONA, Dhemax, Arauco, Nissan y e-Auto Global. Estas alianzas han permitido materializar la infraestructura y abren caminos para convenios de financiamiento y adquisición de vehículos eléctricos, facilitando el acceso a nuevas tecnologías.
De este modo, PuntoEV aborda dos obstáculos centrales en la adopción de electromovilidad: el precio de los vehículos, promoviendo opciones y financiamiento accesible, y la disponibilidad de infraestructura de carga, acercándola a los lugares de estudio y trabajo. En su etapa inicial, el servicio de carga será gratuito, incentivando su uso temprano en la comunidad universitaria.
El impacto directo del proyecto alcanza a más de 1.500 personas entre funcionarios y académicos, cifra que se multiplica con estudiantes, exalumnos y visitantes. Al proyectarse como un laboratorio vivo abierto al ecosistema, PuntoEV puede inspirar a otras instituciones y territorios a replicar este modelo, extendiendo sus beneficios a nivel nacional.
En esencia, PuntoEV integra sostenibilidad ambiental, innovación tecnológica y articulación efectiva entre universidad, empresa y sociedad. Promueve el uso de energías renovables en la movilidad, genera conocimiento en áreas estratégicas, fortalece capacidades del capital humano frente a la transición energética y fomenta un cambio cultural hacia hábitos de transporte más responsables. Con esta propuesta, la USM reafirma su compromiso de liderar desde la ciencia y la colaboración multisectorial el camino hacia un Chile más sostenible e innovador.
Resultados cuantitativos:
Uno de los principales resultados de PuntoEV ha sido su impacto en la cultura organizacional ante la electromovilidad. Una encuesta aplicada en Casa Central a 310 personas reveló que más del 80% estaría dispuesto a adquirir un vehículo eléctrico en 2025, reflejando una apertura real hacia la movilidad sostenible. Las preferencias son variadas: SUV (132), citycars (88) y sedanes (73), lo que confirma que ya no se percibe como un nicho. Además, un 78% indica requerir apoyo para instalar cargadores domiciliarios, mientras que la mayoría estaría disponible para pagar hasta $20 millones. Estos resultados muestran una comunidad orientada a la sostenibilidad, dispuesta a adaptar hábitos y liderar la transición energética.
A nivel técnico, en un mes se generan 1,47 MWh. Asumiendo que cada vehículo eléctrico carga 30 kWh/día, en un mes se evita la emisión de casi 2 toneladas de CO2, lo que equivale a plantar 30 árboles maduros y dejarlos absorber CO‚‚ durante un año completo.
Información complementaria:
https://comunicaciones.usm.cl/punto-ev/
La gestión de residuos es uno de los principales desafíos ambientales a nivel global y particularmente en la industria hotelera. A nivel mundial, los hoteles generan grandes volúmenes de desechos sólidos, incluyendo plásticos, papel, metales, vidrio y residuos orgánicos. Estos últimos, derivados principalmente de las operaciones gastronómicas, representan entre el 30% y el 60% de los residuos totales producidos por los hoteles y restaurantes, según un estudio de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En el contexto nacional, la generación de residuos orgánicos es una problemática creciente. Según el Ministerio del Medio Ambiente de Chile, el 58% de los residuos generados en el país son orgánicos, de los cuales más del 95% se envían a vertederos sin tratamiento previo. Esta tendencia no solo contribuye a la saturación de los vertederos, sino que también genera emisiones significativas de gases de efecto invernadero, en particular metano, un gas con un impacto climático 25 veces superior al dióxido de carbono.
En el sector turístico chileno, particularmente en la industria hotelera y de restaurantes, la situación no es diferente. La gestión de residuos orgánicos ha sido un desafío constante, y muchos establecimientos se ven limitados por la falta de infraestructura adecuada para el reciclaje y compostaje. A pesar de los esfuerzos por implementar prácticas de sostenibilidad, como la separación de residuos y la reducción del desperdicio de alimentos, la mayoría de los desechos orgánicos terminan en vertederos, generando un impacto ambiental negativo.
El creciente costo de la disposición de residuos, junto con las normativas ambientales cada vez más estrictas, como la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), ha forzado a las empresas a buscar soluciones innovadoras para mitigar su huella ambiental. En este escenario, los bioprocesadores emergen como una solución eficiente y sostenible para tratar los residuos orgánicos in situ. Estos equipos, diseñados para acelerar la descomposición de materia orgánica, permiten reducir la cantidad de residuos que se envían a los vertederos, minimizan las emisiones de gases de efecto invernadero, y generan subproductos útiles como abono.
Como Caja Los Andes, dada la urgencia climática mundial hemos decidido asumir un compromiso ambiental con mayor énfasis en nuestra agenda de sostenibilidad. Contamos con una estrategia climática que incluye seis pilares: gestión energética, gestión hídrica, biodiversidad, papel, riesgo operacional y economía circular.
Dentro de este último pilar, nos fijamos como meta para 2030 de que solo un 10% de nuestros residuos terminen en relleno sanitario, es por esto que surge el proyecto de instalación de bioprocesadores en la red hotelera de CLA. El objetivo principal es reducir la cantidad de residuos orgánicos enviados a relleno sanitario por la operación de nuestros restaurantes, mediante la implementación tecnológica de 19 equipos bioprocesadores en cada uno de los 10 restaurantes que tenemos. Esta solución alinea nuestras operaciones con los objetivos del desarrollo sostenible. Estos equipos en los que invertimos aceleran la descomposición de los residuos orgánicos a través de la incorporación de microorganismo y de un eje rotor el cual se encarga de mezclarlos con los residuos, además la unidad de control de estos equipos calienta el interior del tambor para permitir suficiente contacto entre los residuos y los microorganismos, creando un ambiente adecuado para la degradación, la cual logra realizarse entre 6 y 24 horas.
Para dar un cierre al círculo, el abono obtenido es utilizado en nuestros jardines, nutriendo y fortaleciendo la tierra utilizada. Además de sumarse al stock de souvenir y merch para distintas actividades.
Además a partir de este proyecto han surgido otras iniciativas empujadas por parte de nuestros colaboradores, por ejemplo en agosto 2024 la Gerencia de Administración y Finanzas, realizó una actividad de integración en dónde se invitó a a los trabajadores de esta gerencia a realizar una huerta orgánica en nuestro edificio General Calderón, dónde se fortificó la tierra con el abono orgánico obtenido en el restaurante, de este mismo edificio. Esta actividad sirvió para la integración de los equipos y para informar y comunicar sobre el proyecto, regalándoles finalmente a cada uno de los participantes saquitos de abono para que pudiesen utilizar en sus hogares.
Este proyecto como se mencionó anteriormente, se alinea con los objetivos y metas del desarrollo sostenible, a continuación, se detalla a cuales impactamos:
Nuestro Objetivo: Transformar los residuos orgánicos en abono sólido que se usará en los jardines de nuestros hoteles. Al reducir la huella de carbono y mejorar la gestión de suelos en nuestras propiedades, este proyecto contribuye tanto a la acción climática como a la restauración y conservación de los ecosistemas.
Resultados Cuantitativos:
Desde la implementación de la iniciativa en abril de 2024, hemos logrado evitar enviar a relleno sanitario 1.295 kg de residuos orgánicos, transformándolos en 259 kg de abono sólido.
Esta cantidad de abono nos ha permitido mezclarla con aproximadamente 2.072 kg de tierra, logrando así obtener una tierra más nutritiva para nuestros jardines.
Este periodo ha sido de marcha blanca y aprendizaje para los operadores de cocina y de los bioprocesadores (equipo de jardinería), por lo cual se espera ir paulatinamente aumentando el reciclaje de orgánicos.
Llevamos un 90% de avance del proyecto, esto significa 9 de 10 restaurantes equipados con las bioprocesadoras.
Se espera que en un año de operación logremos gestionar mas de 12 toneladas de residuos orgánicos, lo que significa la obtención de aproximadamente 2,5 toneladas de abono orgánico.
La compañía de alimentos cuenta con un espacio abierto a la comunidad y stakeholders, llamado Casa del Azúcar, una exhibición cuyo objetivo es reconocer la importancia y memoria histórica de una tradicional empresa que ha estado presente con sus marcas hace más de 70 años, y el trabajo de los colaboradores y agricultores remolacheros que han sido parte de la empresa.
Ubicado en su planta de Cocharcas, Chillán, este espacio hace un recorrido por el legado de la extracción azucarera, expone parte de los equipos icónicos de Iansa y hace un homenaje al trabajo de quienes han marcado la existencia de esta empresa, su importancia en las regiones donde opera, integrando el patrimonio intangible que es parte de la memoria colectiva de muchas generaciones.
Esta exhibición cuenta con un recorrido de fotografías de los inicios de la entonces Industria Azucarera Nacional S.A (IANSA), donde relata la experiencia de ser la primera empresa pionera en elaborar azúcar de remolacha en Latinoamérica y la única en Chile que mantiene esta tradición. Asimismo, cuenta con un espacio educativo en línea con su estrategia de sostenibilidad y su pilar de educación nutricional y salud, que busca educar a trabajadores, consumidores, comunidades, clientes y otros públicos de interés, acerca de un estilo de vida saludable, alimentación consciente, deporte y vida sana.
Bajo el propósito de alimentar a Chile y el mundo con lo mejor de nuestra tierra, la compañía muestra su crecimiento y cómo se ha diversificado convirtiéndose hoy en una empresa de alimentos ligada al desarrollo de productos de origen natural, donde siempre ha mantenido y cuidado la relación con agricultores y su cadena de valor, a lo largo de todo el país.
Cabe destacar que Empresas Iansa es la única compañía en Latinoamérica que produce azúcar de remolacha que mantiene esta tradición, lo que también se destaca en la muestra.
La curatoría del museo se realizó en base a entrevistas con ex trabajadores de Iansa, personas claves y jefes de bodega. Además se hizo una petición expresa a colaboradores que conservaran objetos antiguos para que los donaran. Fue un trabajo de más de un año de investigación, restauración, selección de objetos, documentos y fotografías, diseño y construcción del relato y del edificio (se adjuntó archivo con las tarjetas explicativas que detallan la muestra).
Metas:
Resultados Cuantitativos:
Año 2022:350
Año 2023: 545
año 2024 (en curso): 730
Total: 1625