Enel desarrolla sus iniciativas sociales de acuerdo a dos conceptos claves: inclusión y participación. En la experiencia de Mejillones, uno de los grupos de interés identificado fue la comunidad escolar del complejo educacional Juan José Latorre, en su departamento de Programa de Integración Escolar (PIE) se encuentra el módulo de Transición a la Vida Adulta (TVA).
Con ellos hemos diseñado el proyecto Cocina Inclusiva, que quiere ofrecer una oportunidad a jóvenes estudiantes con diferentes capacidades cognitivas que se encuentren entre los 16 y 24 años de edad. Dicho proyecto consiste en la construcción de una infraestructura dentro del mismo complejo educacional la cual funcionará como taller de cocina donde será posible aprender técnicas que permitirá a los estudiantes tener las habilidades profesionales necesarias para su desempeño futuro, obteniendo mayores recursos al momento de buscar empleo.
Si bien Cocina Inclusiva inició con la participación de 7 estudiantes, tiene el objetivo de convertir, a mediano plazo, este centro en un punto de referencia comunal en el ámbito de la formación para jóvenes con discapacidad. Además, un factor de éxito en este proyecto es la alianza desarrollada con la Asociación de Industriales de Mejillones, y la pronta alianza con la empresa que provee el servicio de casino en la central de Atacama.
Datos cuantitativos:
Los beneficiarios totales del proyecto desde su inicio fueron 8 ( 7 alumnos y 1 profesor).
El programa de talleres desde casa, es un programa de capacitación en oficios que se realiza de manera virtual acercando la capacitación de manera gratuita a hombres y mujeres de sectores vulnerables de la región del Biobío que nace a partir del confinamiento y las medidas sanitarias producto del COVID 19 en abril del 2020 y que continua durante el presente 2021.
Este proceso de capacitación entrega no solo formación en oficios, sino además una red de apoyo que ha permitido a muchas mujeres, quienes son las principales usuarias del programa, un espacio de apoyo personal y familiar en este periodo de pandemia, además del proceso de capacitación en oficios el que contribuye a aportar ingresos a través del micro emprendimiento familiar.
En este taller de capacitación se desarrollan temáticas de pertinencia cultural de los territorios, rescatando el conocimiento a través de monitoras y monitores locales que entregan sus conocimientos en las áreas de gastronomía, artesanía, panadería, entre otros oficios.
Datos cuantitativos:
Tras los incendios forestales ocurridos en enero de 2017 en la zona centro-sur de Chile, y con un daño específico en el poblado de Santa Olga (Constitución, Región del Maule) de 160 mil ha arrasadas, afectando a más de 6.000 personas que habían construido su hogar ahí; CMPC comprometió una serie de acciones para apoyar su reconstrucción; una de ellas fue restaurar el Área de Alto Valor de Conservación, que la compañía administra, y que protege la especie Ruil, gravemente dañada por los mega incendios. Por otra parte, en octubre de 2018, junto a la Fundación Desafío Levantemos Chile, se concretó la entrega de un complejo educacional, emplazado en una superficie de 5.500 metros cuadrados de terreno, que alberga al Jardín Infantil “Personitas” y el Liceo Polivalente Enrique Mac-Iver, destinado a 1.100 alumnos.
Además, la compañía construyó dos sedes comunitarias para la localidad: la sede de la Junta de Vecinos, de 140 metros cuadrados, que fue entregada en diciembre de 2019, y la Sede Agua Potable Rural, de 85 metros cuadrados, entregada el 25 de enero de 2019. Al mismo tiempo, se desarrolló un parque urbano que se construyó en conjunto con el arquitecto Matías Zegers, la Universidad San Sebastián, y los mismos vecinos. Este nuevo espacio que destaca por su paisaje, su integración urbana y arquitectura de la mano de la comunidad, porque fueron ellos mismos quienes des de fines de 2018 participaron en la plantación de especies.
El Parque urbano Santa Olga está emplazado en una superficie de 1,5 hectáreas y cuenta con una plaza central, que conecta al publico con senderos, vías que conducen a los visitantes a zonas de juegos y xilófonos, de ejercicios, a un anfiteatro y a espacios de descanso y miradores. En la explanada se construyó una gran pasarela de madera de 5 metros de ancho y 80 metros de largo, que remata con un voladizo a 40 metros de altura que mira la quebrada del río Purapel. Una singularidad del proyecto es que además de especies naticas, se recuperaron plantas, hierbas de los jardines y huertas de los lugareños.
Datos cuantitativos: